El Jardinero Fiel y el caso Trovan (Pfizer en Kano)

the-constant-gardener1El Jardinero Fiel (The constant gardener, su título original) es una película  del director Fernando Meirelles, estrenada en 2005. Justin Quayle, el protagonista, es un diplomático inglés que es enviado a Kenia a trabajar en la sede de la embajada de Inglaterra. Junto con él viaja su esposa, Tessa. A diferencia de su tranquilo esposo, Tessa es una apasionada activista que lucha por ayudar y proteger los derechos de los pobres y los oprimidos.
Participando en una misión de ayuda, descubre por accidente que una poderosa empresa farmacéutica está probando una nueva droga entre los locales -la cual daría gran ventaja al laboratorio en vistas de una inminente epidemia- que resulta tener graves efectos secundarios que terminan con vida de numerosas personas. Ante este resultado, el laboratorio esconde las pruebas que lo incriminan y desaparece los cadáveres de las víctimas. Al descubrirse que ella está al tanto de lo que sucede, Tessa es asesinada. Comienza entonces la búsqueda de los asesinos, que emprende su marido, y que terminará sacando a la luz la verdad de lo sucedido.

Esta película está inspirada en el libro de John Le Carré, que lleva el mismo nombre, el cual está basado en una famosa denuncia (y luego caso judicial) realizada contra Pfizer, la empresa farmacéutica más grande del mundo.

El caso Trovan (Pfizer en Kano)

En 1996, en un pequeño poblado de Nigeria llamado Kano, la empresa Pfizer estableció un campamento con el fin de llevar a cabo pruebas médicas con seres humanos para comprobar la efectividad de un antibiótico de amplio espectro que se esperaba que fuera un éxito farmacéutico.

Este grupo de médicos llegó al lugar en medio de una epidemia de meningitis que costó la vida a casi 11.000 personas, anunciando que se hallaba allí en una “misión humanitaria”. Se establecieron a metros de un puesto médico dirigido por la organización Médicos Sin Fronteras, la cual se encontraba brindando tratamientos ya probados para aliviar la epidemia.

Los médicos de Pfizer seleccionaron a 200 niños enfermos de los miles que se encontraban en el Hospital de Enfermedades Infecciosas de Kano. A la mitad de ellos les administraron dosis de esta droga experimental llamada Trovan y a los otros, dosis de un antibiótico ya probado. Once de los niños murieron y se presume que muchos más sufrieron graves efectos secundarios.

Dieciocho meses después del ensayo médico, Juan Walterspiel, un empleado de Pfizer, escribió una carta a William Steereal (el entonces Jefe Ejecutivo de la empresa) denunciando que el ensayo había “violado reglas éticas”. Walterspiel fue despedido un día después. Pfizer sostiene aún hoy que se trató de motivos “no relacionados” con la denuncia.

Los padres de los niños a quienes se les suministró esta droga sostienen que no sabían que sus hijos formaban parte de una investigación. Pfizer niega estas afirmaciones y declara que recibió el consentimiento del Estado de Nigeria y de las familias de los sujetos en los cuales se probó la droga. Sin embargo, la documentación que presentó la empresa consistía simplemente en un permiso expedido por un comité de ética de Kano que no fue establecido sino hasta un año después de que el ensayo médico original tuviera lugar.

Finalmente se llegó a un acuerdo extrajudicial (se cree que por 75 millones de dólares) cuyos términos precisos no fueron dados a conocer.

En enero de este año, sin embargo, una corte de apelaciones del estado de Nueva York dictaminó que el caso podría ser reabierto en Estados Unidos. Está por verse si el mismo progresará.

Dos artículos sobre este caso aquí y aquí.